Entrevistas

Néstor y sus instantáneas

A cuatro años del fallecimiento de Néstor, no podemos menos que evocar su memoria aún latente en el corazón de muchos y, si nos queda resto, rendirnos ante su ejemplo, ante su incansable voluntad política, imitarlo y comprometernos con la mayor intensidad de cara al futuro persiguiendo los mismos sueños que él.¿Qué podemos decir de Néstor que ya no se haya dicho en innumerables foros, plazas, tribunas?

¿Qué más podemos agregar a un repertorio vivo de anécdotas, manifiestos? En estos casos y teniendo en cuenta la emoción que nos embarga, las imágenes nos pueden ayudar y mucho. El mismo día de su asunción, lejos de sujetarse a los procedimientos protocolares, Néstor se arrojó – literalmente – al pueblo allí reunido. Lo recibía un pueblo ávido de justicia, de reparación pero también cargado de frustración y por eso también escéptico. Y en ese gesto, en esa cercanía, que no estuvo exenta de un pequeño corte en su frente, Néstor procuró suturar otra herida, esa que se había abierto en la sociedad dividiendo a la gente de sus instituciones, de sus representantes y de sus más avanzadas tradiciones políticas. Y si incorporamos elementos de otra naturaleza a esta reflexión, digamos también que ese gesto fue la piedra angular de un proceso que tuvo como sello distintivo la participación y la inspiración popular en los asuntos de Estado.

Hay otra imagen que no puede pasar desapercibida un día como hoy. La del Colegio Militar de la Nación, la de los cuadros, la del pasado reciente más doloroso interpelado desde lo alto del poder político pero también desde un aliento generacional, desde las mismas ausencias que se vieron redimidas aquel 24 de marzo de 2004.

El Proyecto Nacional, desde sus inicios, trazó una frontera inexpugnable, planteó un punto de no retorno. No se podía construir, no había forma de construir un futuro si no se saldaban las cuentas con aquel pasado infausto, con los responsables de tanta muerte y de tantos crímenes de lesa humanidad. No obstante, la defensa, el impulso a los derechos humanos no se agotaron allí donde terminaban los ecos de la última dictadura cívico-militar. Los derechos humanos fueron asumidos como un paradigma e imprimieron su marca en todas las políticas públicas desplegadas desde entonces. Vayan solamente, a modo de ejemplo, las novedosas y auspiciosas políticas sociales que reconocen sujetos de derecho y procuran organizar a la comunidad de la mano de la formación ciudadana y la economía social.

Aquella Mar del Plata heroica, aquel No al ALCA, tiene seguramente reservado un lugar privilegiado en los anales de la integración regional. Néstor, Chávez y Lula juntos, más unidos que nunca, frente a la pretensión imperial de reducirnos a una maquila sin pena ni gloria. Y lejos de contentarse con esa foto, Néstor fue por más. Puso su mirada estratégica al servicio de una nueva institucionalidad soberana de Nuestra América, con la UNASUR (fue su primer Secretario General), la CELAC y con la resignificación del Mercosur. Los anhelos de los Libertadores, los sueños de todos los luchadores por la unidad continental se mantienen vivos en la memoria de Néstor y en la actualidad de los gobiernos populares de la región.

La última instantánea que debemos relevar es la de aquellas tristes pero también inolvidables exequias. Asistimos en aquella oportunidad a la consolidación de un sujeto político cuyos contornos excedían a un recorte etario o social pero coincidían en una inmensa gratitud al legado de Néstor y en un apoyo cerrado e irrenunciable al liderazgo de Cristina. Lo extrañamos y lo recordamos por lo que hizo. Néstor puso la política sobre sus pies, construyó sobre las ruinas del neoliberalismo, volvió a izar las banderas más caras a la experiencia de nuestro pueblo. Subrayamos su generosidad, su voluntad a prueba de todo, su obsesión por el trasvasamiento generacional y la organización popular. Hoy acompañamos con nuestro abrazo a la compañera Presidenta, a Alicia, a toda la familia y a todos los compañeros y compañeras.